27 nov. 2013

Poesía Matemática



POESÍA MATEMÁTICA
(Remitida por León y M. Luciente, y dedicada a una de las “dos viudas consoladas”)


El verso y las matemáticas
expuestos en una idea,
son nuevos en nuestro siglo,
y yo voy a hacer la prueba
de la casquivana musa
mezclar, con la exacta ciencia,
y refundir un romance
con el siguiente problema:
Murió un padre de familia
(¡pobrecito… qué ocurrencia!)
dejando una cantidad
en casa de banca impuesta,
que rentaba el diez por ciento
mientras en ella estuviera;
con la condición precisa
de que se hiciese la entrega
a todos los herederos
de la parte de la herencia
que, según la voluntad
del finado, les cupiera,
acumulando los réditos
del capital en sus cuentas.
Transcurridos los dos años,
el primer pariente llega,
y le dan justa su parte:
seis mil cincuenta pesetas.

A los tres años llegó
por su cuenta una heredera,
que no porque era mujer
se le iba a dejar por puertas,
y la dieron a la pobre,
justas, ocho mil seiscientas
cincuenta y una beatas
y con céntimos cincuenta.
Transcurre un lustro, y al fin
el último de ellos llega,
y aunque fue tarde y con daño
le dan su parte en pesetas
dieseis mil ciento cinco
con diez céntimos… en perras.
Si el verso no ha complacido
y gusta, en cambio, la idea,
en solucionar el caso
calentarse la cabeza,
¡oh lectores del HERALDO
versados en artimética!,
diciendo qué cantidad
formó el total de la herencia,
y el modo de repartirse
que el difunto dispusiera.


Publicada en el Heraldo de Madrid, 17 de abril de 1903.

SOLUCIÓN: Capital total: 21500. Distribución: 1º hijo: 5000; 2º hijo: 6500; 3º hijo: 10000